Será obvio, quizás, decir que casi no quedan espacios en los que falten las mujeres. En la mayoría de los ámbitos de la vida ellas han surgido y hasta conquistado roles considerados de varones. Pero todavía hay que recordar, cada 8 de marzo, que esto es parte de un camino de luchas incesantes.
Paralelamente al cambio de roles femeninos, los varones también aprendieron a ceder y a ocupar espacios del universo de la mujer. "Las cuestiones de género tienen que ver son parámetros socioculturales más que genéticos. En estos han surgido nuevas masculinidades, hombres que se permiten comportamientos más emocionales e intervenir en la crianza de los hijos y lo hacen bien", reflexionó Claudia Sánchez del equipo técnico del Observatorio de la Mujer.
En esta evolución hacia una sociedad más igualitaria se dieron nuevos aprendizajes de cómo ser mujer y cómo ser varón. Como explicó Silvina Cohen Imach, de la ONG Antígona, en la sociedad convive la concepción de la mujer ancestral con la moderna.
La primera tiene que ver con una visión tradicional (y machista) de los roles que debe cumplir y espacios que debe ocupar. Poco a poco se va desdibujando en una realidad que la tiene como protagonista y conocedora de sus derechos. "Llevará su tiempo que ambas visiones se acomoden", enfatizó Cohen Imach. Muchas veces las que ponen frenos son las mismas mujeres.
"En 2005, cuando abrió el observatorio, se hablaba de conocer los derechos porque había saberes, pero no cómo hacerlos valer. Hoy nos damos cuenta de que la búsqueda son los espacios de poder y la construcción de la ciudadanía", acotó Sánchez.
En el ámbito académico
En las estadísticas, año a año, van creciendo las percepciones respecto del cambio de rol de la mujer en la sociedad. Así lo confirma este último estudio.
En Tucumán la realidad no es diferente; de hecho llama la atención que en el interior del país crezcan los porcentajes de personas que creen que las mujeres tienen los mismos derechos y oportunidades laborales y de acceso a la educación.
La Universidad Nacional de Tucumán es un buen termómetro para medir el "empoderamiento" del sexo femenino.
Según los últimos números, en 2010 había 61.855 estudiantes, de los cuales 37.490 eran mujeres (entre inscriptos y reinscriptos) lo que significa un 61% del total. Además, ese mismo año egresaron 1.895 personas de las carreras de grado y pregrado, de los cuales 1.245 fueron mujeres (un 66%).
La mayor presencia también se nota en el nivel de posgrado. De los 4.201 egresados de 2010, 2.819 fueron mujeres, o sea, un 67%, según los datos aportados por .
"En general las mujeres son mayoría en gran cantidad de carreras, salvo en algunas como las ingenierías en las que aún hay más varones, pero ellas están acercándose. Otra realidad es que egresan con mejores promedios", sostuvo la vicerrectora, Alicia Bardón. Esto no marca una superioridad respecto del otro sexo (como a muchas les gustaría), sino un rendimiento semejante.
Bardón señaló que hay cuestiones importantes que todavía recaen sobre la mujer y que la hacen ser más vulnerable en su vida académica: "muchas veces son las que llevan a los hijos al médico o las que asisten a los actos escolares, por ejemplo". Doblemente valioso si deben equilibrar la vida de estudiantes con su rol de madres, cuestiones que han demostrado que pueden conjugar muy bien.